Conociéndote
Antonio es un joven estudiante de la universidad, se
destaca por sus astucia, gracia e inteligencia. Es muy noble y una persona muy
sociable, un joven muy atractivo y carismático lo que lo ha llevado a conocer a
múltiples personas a lo largo de su vida.
Ha concluido sus estudios universitarios e inmediatamente
ha podido ingresar a trabajar. Sus padres han podido otorgarle una vida
envidiable; lujos, viajes, ropa de marcas reconocidas y comodidades de las
cuales Antonio y su hermana menor disfrutan.
Hace poco su hermana también se graduó y gracias a sus
esfuerzos y talentos pudo colocarse en un empleo que le permite viajar y ganar
muy bien. Tiene una relación de tres años con su novio y los planes de boda
empiezan a visualizarse. Sin embargo, Antonio tiene mucho tiempo sin una
relación estable. Son diversas las chicas que se acercan a él para platicar y
conocerlo y aunque son muy atractivas él prefiere a sus amistades. Se siente
íntegro y libre con ellos, desde que empezó a ganar su propio dinero empezó a
dejar de seguir las normas de casa y prefería estar fuera de ella en bares o antros o fiestas.
Antonio no supo en qué momento cambio su hogar por otras
atracciones, sin embargo, al llegar a casa él no se siente acogido. Sus padres
rara vez están juntos, su padre gran parte del día se ausenta si sabe de él es
cuando este le realiza una llamada para regañarlo o reprenderlo –Antonio. ¿A
qué hora llegaste a noche? tu madre está muy preocupada por tu comportamiento.
No entiendes que no puedes estar en la ciudad solo y ebrio, podrías chocar,
ocasionar un accidente, te pudiesen robar el auto… Son palabras que se repiten
de la boca de su padre quien no le pregunta cómo se siente, qué ha hecho en su
día, qué tal se encuentra en el trabajo. Antonio prefiere ya no contestar sus
llamadas.
Una noche después de Antonio llegara del antro sus papás
lo esperaban en la sala, los acompañaba su hermana. Él ya suponía el tema de la charla sin
embargo dejó que las palabras fluyeran. Su madre estaba empezando a hablar con
palabras entre cortadas interrumpidas por lágrimas que brotaban de sus ojos
cuando su hermana interrumpió –es lo justo mamá, él ya no está en casa. Tú te
quedas esperando todo el día a que regresé, cuando hay un imprevisto o una
urgencia no contesta el teléfono. Ha dejado que tú te las arregles sola. Sabes
de sus aventuras y todavía lo justificas. Es lo justo mamá, no debes llorar tú
no mereces esa vida.
Su padre guardó silencio. Antonio no quiso escuchar, esa
noche su padre empezó a empacar sus cosas. Estaba decidido, su matrimonio ya no
funcionaba.
El señor se fue al otro día y Antonio pasó a ser el hombre
del hogar, sin embargo, esta situación impulsó a Antonio a alejarse aún más de
su familia, salir a bares, emborracharse hasta olvidarse de sus problemas.
Pensó que esa era a solución y aunque en ocasiones controlaba sus acciones en
otras no pasaba lo mismo. Era víctima de robos, choques, peleas donde terminaba
mal pero no tenía la confianza de poderle contar su mamá para no darle más
preocupaciones, su hermana estaba cansada de su actitud y su padre ausente.
Su madre se angustiaba demasiado por la situación que
acontecía en casa, su hija Catia ya había crecido, era una adulta responsable y
talentosa, había encontrado una pareja que le permitía alcanzar la felicidad,
sin embrago esta era opacada por los problemas que vivía en casa y se empezó a
alejar del hogar. Catia viajaba mucho y cuando
estaba en la cuidad prefería pasar tiempo fuera con su pareja, a su madre la
había olvidado.
Antonio se sentía opacado por su hermana quien siendo menor
parecía tener la vida perfecta y en muchas ocasiones era comparado con ella. – Antonio,
mencionaba su papá – por qué no te buscar una pareja, sientas cabeza, mira a
Catia ella es una mujer independiente y responsable no puede ser que siento
menor que tú entienda la situación y tome mejor las riendas de su vida.
Antonio pensó que eso era la solución, que su padre no se
alejaría de él si lo veía triunfante y aunque destacaba en su trabajo y sus
ganancias eran prominentes para un joven de su edad, su familia deseaba que
pudiera formar una familia que lo alejara de los vicios , antros y fiestas.
Desde hace tiempo Antonio lo había visualizado, pero habían
pasado 10 años de su antigua relación, no se dio cuenta en qué momento paso
tanto tiempo, fue una chica de la preparatoria su última novia, una relación
corta con quien se sentía cómodo, pero no al cien.
Las chicas le agradaban, pero supo que sus gustos eran
diferentes cuando un día en el antro un joven se acercó, bailaron entre amigos
sin distinción de sexo, pero él sintió una necesidad diferente para podérsele
acercar, visualizó su boca, sus ojos, parecía que podía contar cada uno de sus
cabellos. Buscó pretextos para poderse acercar más y solo poder bailar con él,
el chico le correspondió.
Antonio no tuvo nunca alguna característica que lo
definiera como homosexual, su físico era atractivo, pero no había duda de su
hombría, desde pequeño se definió con el sexo masculino lo que hizo que se
sintiera culpable por sus atracciones. Poco a poco Antonio se vio más
interesado en descubrir su sexualidad y el mundo en el que se desarrollaba le
permitía hacerlo, sus amigos sospechaban de su situación por la distancia que
establecía con las chicas y no les importó corroborarlo cuando lo veían llegar
o salir de una fiesta acompañado de hombres, Antonio no tocaba el tema con
libertad con personas externas a sus amigos más cercanos pero su popularidad
hizo que estos testimonios llegaran a oídos de su hermana quien compartía
amigos en común.
Ella ya empezaba a sospecharlo y lo corroboró cuando
requería una imprimir un documento de su universidad, por las prisas entró al
cuarto de Antonio y ocupó su computadora, en la página principal encontró
pornografía. Era normal que un joven visualizara este tipo de contenido y más
siendo una computadora personal sin embargo en los videos podía visualizarse
solo hombres teniendo sexo y esto alarmó a Catia, quien cerró la computadora
inmediatamente.
Ella amaba a su hermano, su familia, aunque disfuncional
era un pilar muy importante en su vida y aunque él era mayo Catia siempre
sintió la necesidad de protegerlo, consideraba que su mamá era muy
comprensible, que entendería la condición de su hermano, ella llevaba
sospechando esta cuestión desde hace algún tiempo y si ella se dio cuenta era
muy seguro que su madre de igual manera lo pudiese identificar, pero el detalle
era su padre, él no sería capaz de aceptar que el hombre de la casa fuera
homosexual.
Los antros fueron los lugares más concurridos de Antonio,
su rutina era ya marcada a lo largo de la semana visitaba bares o cantinas
donde intercambiaba algunos tragos con personas desconocidas los cuales pronto
se hacían sus amigos. Posteriormente los hacía más cercanos, les mandaba
mensaje a través de redes sociales y con el pretexto de unas copas de más
iniciaba su coqueteo, intercambiaba fotografías o interacciones más íntimas buscando
que sus amigos también estuvieran en la misma sintonía, si aceptaban tenían un
encuentro personal y si no lo hacían Antonio dejaba de lado su amistad.
Quienes se veían más atraídos por su condición eran chicos
más jóvenes, a quienes Antonio paseaba por la cuidad con su auto lujoso y
pagaba las cuentas de restaurantes y bares, de igual manera los invitaba de
viaje y en ocasiones les daba regalos para recompensar su compañía. Cada vez
eran más concurrentes los chicos menores los que acompañaban a Antonio y para
continuar con las apariencias de vez en cuando salía con alguna chica, a
quienes en definitiva les perdió interés.
Andrea era una amiga muy cercana a Antonio, ella sabía su
condición y no lo juzgaba. En ocasiones cuando los padres de Antonio se molestaban
con él por llegar tarde, Andrea le daba alojo en su casa. Se diviertan mucho,
las fiestas se prolongaban a altas horas de la noche mientras el alcohol y las
drogas se apoderan de sus cuerpos, se cuidaban mutuamente y llegaron a ser
cómplices en múltiples aventuras.
En un viernes por la noche Andrea llegó al antro acompañaba de Iván,
el hijo de su chofer. Antonio se interesó inmediatamente por él, Andrea sabía
que Iván era el tipo de chicos de los cuales su amigo disfrutaba su compañía y
es por ello que lo llevó esa noche. Entre todos los amigos intercambiaron
tragos, bailaron y rieron Antonio como de costumbre era el anfitrión de la
velada, Iván se sintió atendido y deslumbrado con las atenciones de su nuevo
amigo quien no dudó en pedir las mejores botellas y cargar todo a su nombre, la colegiatura que no alcanzaba pagar Iván en su escuela pública no era ni la mitad de la cuenta.
Todos los meseros se acervan amigablemente a su mesa para saludarlo, era
evidente que era cliente frecuente y que su amabilidad era muy bien
recompensada cuando alcanzó a ver la propina que Antonio había dejado después
de pagar toda la cuenta sin ninguna objeción, al momento de pagar Antonio
empujó sin querer un vaso que estaba sobre la mesa y todo el líquido se derramó
sobre el pantalón de Iván, este sobresaltó mojado pero Antonio apareció un
servilletas secando su pantalón muy cerca de su pene.

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