Comprando el amor
Jaylin es una joven estudiante de licenciatura con sueños
por delante y metas claras que cumplir, ha estudiado con ahínco toda su vida
con la intención de crecer profesionalmente igual que sus hermanos y destacarse
como siempre lo ha hecho.
Sus buenas calificaciones obtenidas desde el prescolar han
recompensado los arduos esfuerzos que su madre y hermanos han desempeñado;
vendiendo comida corrida, atendiendo un negocio de papelería, haciendo
limpieza, atendiendo sus negocios de rótulos y su café internet. Estos negocios
y otros tantos han permitido que Jaylin siendo la hija menor haya podido
recibir una educación particular con la intención de explotar sus talentos;
recibiendo instrucciones como la enseñanza del inglés, del francés, de matemáticas
avanzadas, de ballet, natación, y danza. Múltiples actividades
extracurriculares a lo largo de su vida han sido donde Jaylin ha destacado por
su entrega, empeño, entusiasmo, talento y dedicación.
Al terminar la escuela preparatoria Jaylin decidió ingresar
a una escuela de gobierno con la intención de cubrir su sueño, estudiar la
licenciatura en educación. Esta institución le abría la puerta para ingresar al
campo laborar con mayores herramientas que una escuela como las que estaba
acostumbrada. Aunque su familia estaba en desacuerdo pues consideraban que su
talento era desperdiciado apoyaron a Jaylin y cuando ella realizó su examen fue
como si hubiese obtenido pase inmediato, Jaylin tenía asegurado un lugar en la escuela
universitaria.
El examen le pareció un tanto “regalado” aunque nunca se
jactó de su inteligencia sobresaliente y aptitudes que sobresalían de sus demás
compañeros, pues ella mantenía los pies sobre la tierra. A pesar de no tener
una economía catalogada como alta ella se distinguía por todo, su manera de
hablar, sus experiencias con otros idiomas, su vestimenta, sus gustos, lujos hobbies
y talentos. Era notorio que Jaylin estaba acostumbrada a otro tipo de vida que
sus compañeros no habían tenido el privilegio de tener.
Ella nunca se comparó con ellos ni presumió sus privilegios
pues sabía que todo lo que había obtenido le había costado muchos sacrificios,
los cuales eran bastos, ella permanecía en su casa las 24 horas del día
ayudando a su madre a cocinar, servir, lavar, así como atender los necios de
sus hermanos. Sus labores eran bastantes, pues sentía que debía corresponder a
las atenciones que sus hermanos y que su madre realizaba. Ella desde muy
temprano se levantaba a trabajar y buscaba espacios para el estudio al cual
también le dedicaba mucho tiempo. Esto era agotador, no se sentía con la
libertad de poder salir, convivir, ir a fiestas, a antros, esto le agobiaba porque percibía
un gran compromiso con su familia, pero también consideraba que por ello que no
podía disfrutar su juventud; salir, bailar, divertirse, tomar una copa, tener
un noviazgo, amigas, etc. era algo que
Jaylin deseaba y cuando ingresó a la universidad pública pensó que podía
obtener puesto que no era necesario depender en su totalidad del dinero de su
familia lo que le permitiría mayor libertad.
Al paso de los días
hizo amigos, conversaba sobre sus ideales, destacaba con su inteligencia, su
estancia en la institución era formidable. 15 días después de ingresar a la escuela , dentro
de los alumnos que pudieron conseguir un lugar en la escuela sobornando a las
autoridades llegó Iván, un chico muy atractivo, delgado, con piel apiñonada,
ojos verdes y cabello despeinado. Inmediatamente su persona captó la atención
de Jaylin quien se interesó por convivir con él y poder conocerlo a
profundidad.
Sus relaciones amorosas anteriores no habían tenido
relevancia y consideraba que la universidad podía darle puerta para conocer a
una pareja con la que compartiera ideales y pudiese formar una familia. En Iván
observó la posibilidad de poder lograrlo, se enamoró inmediatamente de él. El
chico por otro lado no vio ningún atractivo en ella, Jaylin era muy linda,
agradable, talentosa, pero su físico era un tanto incomodo, a sus 22 años
pesaba alrededor de 80 kilos, lo que no le parecía atractivo a Iván, él había
observado a otras chicas de la escuela que le agradaron y para su beneficio en
ellas también había despertado atención.
Mientras más pasaba el tiempo Jaylin se disputaba los
primeros lugares con otros compañeros que también destacaban sin embargo ella
estaba acostumbrada a impregnar su sello personal, sus tareas eran excelentes,
sus participaciones muy atinadas, a diferencia de Iván a quien no le resultaba
tan fácil poder demostrar sus conocimientos y fue en esta área donde Jaylin vio
la oportunidad de interactuar. De manera sigilosa le ayudaba con los
ejercicios, le prestaba sus apuntes, ayudaba a sus tareas hasta que logró
sentarse a su lado con el pretexto de poder estudiar juntos y ayudarle a subir
sus notas, Iván empezó a percatarse de sus intenciones y aunque le parecía un
gesto agradable no desaprovechó la oportunidad. Jaylin más de una vez trabajo
el doble para poder entregar a tiempo su trabajo y el de su nuevo compañero
quien le agradecía con una sonrisa o un beso en la mejilla. Jaylin sentía que
lograba sus propósitos, poder ser novia del chico popular de la universidad.
Poco a poco sus interacciones fueron más evidentes, pero
relucía las distinciones entre los dos miembros de la licenciatura, Jaylin una
chica talentosa, agradable y sobresaliente, él un chico guapo pero desalineado,
sencillo, torpe, con conversaciones vánales y poca atención a su persona. Ella
siendo una chica de hogar, con principios valores y lujos. Él un chico de
barrio con una familia humilde, con ropa vieja y heredada: obvio con metas
claras, pero poco futuro.
Eran como el blanco y el negro, pero sus diferencias los
complementaban. Jaylin podría enseñarle a Iván como ser más refinado,
interesante, sobresalir en los estudios y él podría darle a ella la seguridad
para destacar entre la gente.
Su relación se hizo más cercana, hasta el momento que
Jaylin dio por entendido que tenían un noviazgo, comúnmente compartían el
pupitre para que él pudiera ver las
ideas que ella plasmaba en sus escritos y poder retomarlas para poder realizar sus
tareas, en ocasiones debido a sus múltiples tareas Iván le pedía a Jaylin que
le hiciera sus tareas, le apoyara con materiales que le solicitaban en la
escuela y modificara sus escritos de tal manera que le permitiera colocarle su
nombre para poderlo entregar él ya que argumentaba Jaylin era muy talentosa y
él menos eficaz para los estudios, Jaylin lo hacía con gracia pero era muy
evidente que las calificaciones de Iván fueron subiendo gracias a su ayuda.
Fuera de la escuela no había otros encuentros, si acaso las visitas que Iván
realizaba a su casa para recoger tareas o para irla a dejar después de los
cursos. Ella había dejado de pagar a su taxista para poder apoyar a Iván con
ese ingreso, considero que el dinero que le pagaba podría dárselo a él y así
ayudarse con los gastos de la escuela. Cuando Jaylin quería ir a comer a un
restaurant o simplemente a la cafetería del instituto ella pagaba todo, no le
molestaba porque conocía los gastos que eso implicaban para Iván quien cada vez
se quejaba con ella por no tener los ingresos suficientes para poder subsidiar
su educación. En una ocasión él le comentó que no podía pagar la colegiatura
que, aunque esta era mínima, él no tenía el dinero suficiente, Jaylin la pagó.
Tenían más de 8 meses saliendo y no habían tenido ningún
encuentro sexual, Jaylin se encontraba inquieta ante esta situación y más de
una vez insinuó a Iván que lo hicieran, sin embargo, él ponía una excusa
siempre que ella lo proponía, después de tanto insistir Iván accedió.
Días después de su encuentro Jaylin no entró a la clase de
danza porque su profesora no había llegado así que regresó a salón que todos
compartían en común, antes de abrir la puerta escucho murmullos, la voz de Iván
muy clara narrando a otros compañeros del salón la repulsión que le había
causado el cuerpo de Jaylin, describiendo cada parte de su encuentro desde el
momento en que ella sacó su tarjeta para pagar el hotel…

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